La juventud sostiene la esperanza para prohibir la nuclearización

AddThis

Por Ramesh Jaura* / IDN-Indepth NewsAnalysis

BERLÍN / GINEBRA (IDN) – Si fuera por los jóvenes, todas las armas de los arsenales nucleares del mundo serían declaradas inhumanas, y el tratado para su completa abolición sería aplicado. Esta es la conclusión de una encuesta internacional realizada por las Oficinas de las Naciones Unidas de Ginebra (UNOG en inglés) durante una importante conferencia.

La encuesta, llevada a cabo por jóvenes miembros de Soka Gakkai International (SGI) muestra que el 92,2 % de los encuestados, con edades entre los 15 y los 45 años, coinciden en que las armas nucleares son inhumanas, y el 80% está a favor de que un tratado prohíba completamente estas armas de aniquilación masiva.

La SGI es una asociación budista socialmente involucrada, con más de 12 millones de miembros alrededor del mundo. Ha estado haciendo campaña por la abolición de las armas nucleares desde la Declaración para un Llamado a la Abolición de las Armas Nucleares por parte del segundo presidente de Soka Gakkai, Josei Toda, celebrada el 8 de septiembre de 1957. En el año 2007, la SGI lanzó la campaña “La década del pueblo para la abolición nuclear” para concientizar a la opinión pública en favor de la abolición de los arsenales nucleares.

De hecho, el presidente de la SGI, Daisaku Ikeda, enfatizó en su Propuesta de Paz 2010 la idea de organizar una cumbre por la abolición nuclear en Hiroshima y Nagasaki para el 2015 que coincida con el septuagésimo aniversario del bombardeo atómico en aquellas dos ciudades. Ha reiterado su propuesta en el 2011 y al año siguiente, sugiriendo la posibilidad de organizar en el 2015 la Conferencia para la Revisión del Tratado de Prohibición Completa en Hiroshima y Nagasaki precisamente.

En la Propuesta por la Paz de 2013, Ikeda fue más allá y solicitó una cumbre expandida por un mundo libre de armas nucleares: “La Cumbre del G8 de 2015, año que marcará el 70º aniversario de los bombardeos nucleares sobre Hiroshima y Nagasaki, sería una ocasión propicia para hacer realidad ese evento, que podría incluir la participación adicional de representantes de las Naciones Unidas y de países no miembros del G8 que poseen armas nucleares, así como de países miembros de las existentes cinco zonas libres de armas nucleares (NWFZ en inglés), y aquellos estados que han tomado el liderazgo en el pedido por la abolición nuclear” (traducción tentativa).

Con este telón de fondo, los miembros jóvenes de SGI encuestaron entre diciembre de 2012 y febrero de 2013, un total de 2.840 hombres y mujeres jóvenes de nueve países: Japón, Estados Unidos, Gran Bretaña, Italia, Australia, Corea del Sur, Brasil, Malasia y México. Esto incluye estados nucleares oficiales y no oficialmente reconocidos, aquellos bajo el paraguas nuclear de los Estados Unidos y otras zonas libres de armas nucleares.

El sentido de los hallazgos de la encuesta

El sentido de los hallazgos de la encuesta es subrayado por Global Zero, un movimiento que hace campaña por un mundo libre de armas nucleares, que estima que nueve estados, oficial y extraoficialmente reconocidos, gastaron alrededor de 100 billones de dólares en sus programas nucleares de 2011.

Esta estimación, prudente, del gasto, representa alrededor del 9% del total presupuesto militar anual de dichos estados. Global Zero estima que, a este ritmo, los estados nucleares gastarán por lo menos 1 billón de dólares en armas nucleares y en sus sistemas de soporte durante la próxima década.

Los nueve estados incluyen a Rusia, Estados Unidos, Gran Bretaña, y China, quienes son reconocidos oficialmente como estados nucleares bajo el Artículo 6 del Tratado de Prohibición Completa de Armas Nucleares (NPT), así como Israel, India, Paquistán y Corea del Norte, considerados estados nucleares no oficialmente reconocidos.

Los resultados de la encuesta llevada a cabo por la juventud de SGI fue presentada al embajador Cornel Feruta de Rumania, presidente de la Segunda Sesión para el Comité Preparatorio (PrepCom) para la Conferencia por la Revisión (NPT) en Ginebra del 22 de abril al 3 de mayo de 2015.

Los resultados fueran difundidos unos dos meses después de la apertura de la conferencia intergubernamental del 4 y 5 de marzo organizada por el ministerio de Relaciones Exteriores de Noruega, focalizada en el impacto humanitario de las armas nucleares.

La conferencia de Oslo persiguió la idea de situar fuera de la ley a las armas nucleares que han ido creciendo desde la Conferencia por la Revisión del 2010. El documento final de la conferencia resaltó la “profunda preocupación por las catastróficas consecuencias humanas por el uso de cualquier arma nuclear” y reafirmó la necesidad de que todos los estados cumplan en todo momento con la aplicación de la ley internacional, incluyendo la ley humanitaria internacional.

Esto fue respaldado por una resolución del consejo de delegados de la Cruz Roja Internacional y del Movimiento de la Media Luna Roja en noviembre de 2011, apelando fuertemente a todos los estados a “perseguir con buena fe y concluir con urgencia y determinación las negociaciones para prohibir el uso de las armas nucleares y su eliminación a través de un acuerdo legal internacional que las prohíba”.

Luego, en la primera sesión del Comité Preparatorio para la Conferencia para la Revisión del NPT de 2015, llevada a cabo en mayo de 2012, dieciséis países liderados por Noruega y Suiza realizaron una declaración conjunta sobre la dimensión humanitaria del desarme nuclear, puntualizando que “es de gran preocupación, que aún después del fin de la Guerra Fría, la amenaza de una aniquilación nuclear permanezca como parte de la seguridad ambiental internacional en este siglo XXI”.

Consecuencias humanitarias catastróficas

Observadores acordaron que se deberían considerar seriamente las consecuencias catastróficas en términos humanitarios de las armas nucleares, las cuales fueron resaltadas en la conferencia de Oslo:

“Ante la eventualidad de una emergencia humanitaria inmediata causada por una detonación de un arma nuclear, es improbable que cualquier estado u organismo internacional tenga los medios para responder de manera adecuada para proveer la asistencia necesaria para los afectados. Aún más, no sería posible establecer dicha capacidad, aunque realizándose evaluaciones”.

“Los efectos de una detonación de un arma nuclear, independientemente de la causa, no se limitarían a las fronteras nacionales, sino que afectarían a estados y pueblos de maneras considerable, regionalmente tanto como globalmente”.

Esto así como otras consecuencias atroces causadas por un posible error humano, exigen que la sociedad civil internacional desempeñe un rol esencial en la concentración de esfuerzos que conduzcan a un mundo libre de armas nucleares, declaró Kimiaki Kawai, Director del Programa para Asuntos de la Paz de la SGI en una presentación en el Palais des Nations en Ginebra el 26 de abril de 2013.

Las consecuencias por un error humano han sido explicadas por David Krieger, presidente y fundador de la Fundación por la Paz en la Era Nuclear (Nuclear Age Peace Foundation): “Mientras que una guerra nuclear pareciera no factible, es posible y puede ocurrir por un accidente, o error de cálculo, o de diseño. Tal como la radiación liberada en gran escala por el accidente en la planta nuclear Dai-ichi de Fukushima, impensado hasta que ocurrió, la posibilidad de una guerra nuclear también pareciera impensable, hasta el día en que las medidas de disuasión fallen y entonces puede ocurrir… Una cosa que sabemos de los humanos es que somos erróneos. No estamos capacitados para la perfección y no podemos tampoco eliminar el error humano sin importar cuán diligentemente nos lo intentemos. Los errores humanos y las armas nucleares son una combinación altamente volátil”.

De todas maneras Krieger alerta sobre la desazón. “La desesperanza es la receta para rendirse pero la esperanza es una opción. Podemos elegir la esperanza”, ha dicho en la presentación de UNOG, y pidió “valor y esperanza” para una visión que nos guíe a un mundo libre de armas nucleares.

La esperanza, y no la desazón, caracteriza a la inmensa mayoría de jóvenes encuestados por los miembros jóvenes del SGI. Nobuyuki Asai, integrante de la Conferencia de la Juventud por la Paz de Soka Gakkai y coordinador de la encuesta, dijo: “Es alentador que tantos jóvenes reconocen la naturaleza inhumana de las armas nucleares. Continuaremos despertando conciencia entre los jóvenes con respecto a las armas nucleares y de la gravedad de su amenaza”.

*Ramesh Jaura es editor global de IDN y de la publicación hermanada de Global Perspectives, jefe editor de IPS Alemania, y miembro ejecutivo de Other News. Es también presidente ejecutivo de Global Cooperation Council, miembro de IPS International y coordinador global del proyecto para el fortalecimiento de la conciencia pública sobre la abolición de las armas nucleares de SGI-IPS. [IDN-InDepthNews – 30 de Abril de 2013]

Foto: Juventud de SGI en una reunión de intercambio | Crédito: SGI

2013 IDN-InDepthNews | Analysis That Matters

Vínculos útiles:
http://www.indepthnews.info/index.php/armaments/1554-nukes-indefensible-on-humanitarian-grounds

http://www.indepthnews.info/index.php/armaments/1545-from-non-proliferation-to-a-total-ban-on-nukes

http://www.ipsnews.net/2013/04/civil-society-raises-pressure-over-npt/

http://www.ipsnews.net/2013/02/most-inhumane-of-weapons/

Enviános tu comentario | Suscríbete a IDN newsletter

 

Search