La más inhumana de las armas

AddThis

Por Daisaku Ikeda

En este artículo, Daisaku Ikeda –filósofo budista, promotor de la paz y presidente de la Soka Gakkai Internacional (SGI)— formula tres propuestas para evitar una posible catástrofe nuclear: establecer el desarme como meta prioritaria de los Objetivos de Desarrollo Sostenible; iniciar el proceso de negociaciones para una Convención sobre Armas Nucleares y realizar una cumbre ampliada para consolidar un mundo libre de armamentos nucleares.

TOKIO (IPS): Creo que la mayoría de los habitantes del planeta estaría de acuerdo en considerar las armas nucleares como artefactos inhumanos. Es alentador, por ello, constatar la existencia de un movimiento por la proscripción de las armas nucleares que, aunque en ciernes, está en constante expansión.

El tema fue expuesto en la Conferencia de las Partes de 2010 encargada del examen del Tratado sobre la No Proliferación de las Armas Nucleares (TNP), cuyo Documento Final señala: “La Conferencia expresa su honda preocupación por las catastróficas consecuencias humanitarias de cualquier empleo de las armas nucleares y reafirma la necesidad de que todos los Estados cumplan en todo momento las disposiciones aplicables del derecho internacional, incluido el derecho internacional humanitario”.[1]

Luego, en mayo de 2012, dieciséis gobiernos, encabezados por Noruega y Suiza, presentaron una declaración conjunta acerca de la dimensión humanitaria del desarme nuclear.

El 4 y el 5 de marzo del año en curso se realizará en Oslo, Noruega, una conferencia internacional sobre el impacto de las armas nucleares. Previamente, el 2 y el 3 de marzo, la Campaña Internacional para la Abolición de las Armas Nucleares (ICAN, por sus siglas en inglés) organizará allí un foro de la sociedad civil para demostrar la viabilidad y la urgente necesidad de establecer un tratado que prohíba los armamentos nucleares.

Recientemente hemos visto señales de cambio respecto de la utilidad de las armas nucleares, incluso en los países que poseen dichos artefactos. En el discurso que pronunció el 26 de marzo de 2012 en la Universidad de Hankuk, Seúl, República de Corea, el presidente de los Estados Unidos, Barack Obama manifestó: “En cuanto al tema nuclear, mi administración reconoce que el uso del enorme arsenal nuclear heredado de la Guerra Fría no es adecuado para combatir las amenazas actuales, entre ellas, el terrorismo nuclear”.[2]

Por otro lado, un documento aprobado en la Cumbre de la OTAN, celebrada en mayo de 2012, afirma: “Es sumamente improbable que surjan circunstancias en que se deba considerar cualquier empleo de las armas nucleares”.[3]

Ambas declaraciones demuestran cuánto ha disminuido la importancia atribuida a las armas nucleares en la protección de la seguridad nacional.

La lógica de la posesión de dichos armamentos también está siendo cuestionada desde otros ángulos.

Se calcula que el gasto total en armas nucleares a escala mundial es de unos ciento cinco mil millones de dólares anuales. Eso demuestra que la mera posesión de las armas nucleares representa una terrible carga para las sociedades. Si tales recursos económicos fuesen transferidos en cada nación al sector de la salud y del bienestar social, a programas educativos o a la asistencia para el desarrollo de otros países, se lograría un impacto positivo de trascendencia incalculable en la vida y en la dignidad de muchísimas personas.

En abril de 2012, un nuevo estudio sobre los efectos de una guerra nuclear en el medio ambiente fue publicado en el informe Hambre nuclear elaborado por la Asociación Internacional de Médicos para la Prevención de la Guerra Nuclear (IPPNW, por sus siglas en inglés) y por Médicos para la Responsabilidad Social (PSR, por sus siglas en inglés).[4] El informe predice que incluso una guerra nuclear de pequeña escala provocaría cambios climáticos graves que afectarían también a países alejados de las naciones combatientes, lo que redundaría en una hambruna que afectaría a más de mil millones de personas.

Considerando estos avances, me gustaría ofrecer tres propuestas para coadyuvar al establecimiento de una nueva sociedad global sostenible, en la que las personas puedan vivir con dignidad.

Primero, hacer del desarme un tema clave de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) que se están deliberando en las Naciones Unidas. Específicamente, propongo reducir a la mitad el gasto militar mundial hasta los niveles de 2010, e incluir como meta para 2030 la abolición de las armas nucleares y demás armamentos declarados inhumanos por el derecho internacional.

En segundo lugar, iniciar el proceso de negociación para una Convención sobre Armas Nucleares, con la meta de acordar la redacción de un texto inicial para 2015, lo cual requerirá la participación de la comunidad internacional en un debate activo sobre la naturaleza inhumana de dichos artefactos.

Por último, realizar una cumbre ampliada por un mundo sin armas nucleares. La celebración de la Cumbre del G-8 en 2015, año que coincide con el 70º aniversario de los bombardeos atómicos sobre Hiroshima y Nagasaki, constituiría una ocasión ideal para efectuar una sesión ampliada, que debería incluir la participación de otros estados nucleares, de representantes de las Naciones Unidas, así como de miembros de las actuales cinco zonas libres de armas nucleares y de delegados de las naciones que lideran el movimiento por la abolición de tales armamentos.

Con respecto a ello, las siguientes palabras que el presidente Obama pronunció en Corea son alentadoras: “[C]reo que los Estados Unidos tienen una responsabilidad única que cumplir; de hecho, nosotros tenemos una obligación moral. Digo esto como presidente de la única nación que ha utilizado armas nucleares. […] Sobre todo, lo digo como un padre, que desea que sus dos jóvenes hijas crezcan en un mundo donde todo lo que ellas conocen y aman no sea eliminado en un instante”.[5] Estas palabras expresan un anhelo vehemente e incontenible, sean cuales fueren los factores políticos o las necesidades de seguridad; constituye el clamor de un ser humano que va más allá de las diferencias ideológicas y de los intereses nacionales. Ese tipo de pensamiento puede ayudarnos a “desatar” el nudo gordiano que por tanto tiempo ha constreñido los conceptos de la seguridad nacional y la posesión de las armas nucleares.

No podría existir un lugar más adecuado que Hiroshima y Nagasaki para reflexionar sobre el profundo significado de la vida en la era nuclear. Ello se pudo constatar en la cumbre de los presidentes de las Cámaras Bajas del G-8, realizada en Hiroshima, en 2008. La clase de sesión ampliada a la que me refiero se llevaría a cabo con el mismo espíritu y brindaría un mayor empuje al movimiento por un mundo libre de armas nucleares. De ese modo, podría servir como punto de partida para acciones más concretas por el desarme global con miras a 2030. (END/COPYRIGHT IPS | 21 de febrero de 2013)

[Traducción del artículo de Daisaku Ikeda, publicado en inglés por IPS, el 21 de febrero de 2013.]

Notas bibliográficas:

[1] ONU: Documento final de la Conferencia de las Partes de 2010 encargada del examen del Tratado sobre la no proliferación de las armas nucleares, celebrada en Nueva York, NPT/CONF.2010/50 (Vol. I)*, pág. 21. Véase, http://www.un.org/es/comun/docs/?symbol=NPT/CONF.2010/50 (VOL.I)

[2] OBAMA, Barack: Remarks by President Obama at Hankuk University [Palabras del presidente Obama en la Universidad de Hankuk], Oficina de la Secretaría de Prensa de la Casa Blanca, pronunciadas en Seúl, el 26 de marzo de 2012. Véase, http://www.whitehouse.gov/the-press-office/2012/03/26/remarks-president-obama-hankuk-university

[3] OTAN: Deterrence and Defence Posture Review [Revisión de la postura de disuasión y defensa], documento publicado el 20 de mayo de 2012, en ocasión de la Cumbre de Chicago. Véase, http://www.nato.int/cps/en/natolive/official_texts_87597.htm?mode=pressrelease

[4] IPPNW y PSR: Nuclear Famine: A Billion People at Risk [Hambre nuclear: Mil millones de personas en riesgo], Ira Helfand, Maryland, IPPNW y PSR, 2012. Véase, http://www.un.org/disarmament/education/docs/nuclear-famine-report.pdf

[5] OBAMA, Barack: Remarks by President Obama at Hankuk University, op. cit.

 

Search